Es demasiado complicado.
Hay momentos que te dejan sin respiración, momentos en los que sientes cómo el corazón te late más deprisa, tan deprisa que parece que quiera salirse del pecho. Esperando una respuesta, esperando una frase, una palabra que a veces secretamente deseas oír.
Pero después te das cuenta de que todo era una ilusión, que las cosas son igual que siempre y que van a seguir así.
Y no es porque lo de siempre sea malo… Pero es lo de siempre.
Cómo nos cuesta quedarnos quietos en el sitio.
