Una mirada puede decir más que las palabras.
Una mirada puede ser larga, sostenida (cómo me gusta esa palabra) y no decir nada. Una mirada puede ser fugaz y escurridiza. Una mirada puede venir cargada de significado, pero puede estar codificada, en otro idioma. Una mirada puede hablar el lenguaje universal de las miradas. Una mirada puede ser penetrante y puede provocar taquicardia. ¿Cómo puede una mirada producir un escalofrío?
Una mirada puede grabarse en la memoria y seguir acelerando el corazón al recordarla.

